APRENDIENDO SIEMPRE,UN DESAFÍO

Loading...

lunes, 17 de junio de 2013

S DE DEJAR TU OPINIÓN BIENVENIDO , NO TE OLVIDE

S DE DEJAR TU OPINIÓN BIENVENIDO , NO TE OLVIDE

Creo que hay diversas respuestas según las perspectivas de análisis  pero sin duda la tercera propuesta , la idea de un trabajo humanizador debiera estar por sobre lo demás,  políticamente hablando :Qué estadista se las jugaría porque su pueblo trabajara para vivir y no viviera para el trabajo?; que se preocupara además de erradicar  la cesantía  y persuadir a aquellos que sencillamente "les sobra", a generar trabajo real  para aquellos a quienes les falta mucho  por cubrir sus necesidades de salud, educación, vivienda..etc,.ES COSA DE MIRAR A NUESTRO ALREDEDOR NADA MAS.  Si realmente existiera esa solidaridad para extender la mano desde los propios talentos y competencias personales (que a muchos los ha enriquecido sanamente (EXCEPTO a aquellos que lo han logrado desde la usura , el tráfico ,el dar muerte , el robo y la explotación, entre otros= falta a la ética)) con alta probabilidad seríamos mas felices. Es difícil encontrar personas que no sean felices luego de haber compartido.

martes, 21 de mayo de 2013

TEMA : PAE ( Proceso de Atención de Enfermería )

CASO  PARA ESTUDIO  HIPERTENSIÓN ARTERIAL
 Valoración, Identificación de Diagnósticos y Planificación de los Cuidados.
Situación:

¿Ante esta situación Ud. instalaría un suero?
Se encuentra recién ingresado al Servicio de Medicina, Don César Sotomayor  de 62 años de edad, viudo hace 6 años  y con 4 hijos mayores , de los cuales sólo vive con él su hija Rosario quien  lo acompaña, provenientes desde un Cesfam rural . 
Hoy en la madrugada , la Sra. Rosario llevó a su padre al SAPU  pues este presentaba un fuerte dolor  de cabeza y náuseas.
 Don César lleva una vida sedentaria según refiere su hija , desde que quedó  cesante,  su condición económica es precaria  , aún así es  fumador crónico de 1 cajetilla  diaria y su salud  se ha ido deteriorando.  Su hija ,   refiere  también que su papá a veces se orina cuando hace fuerza lo que contribuye a pasar sentado gran parte del día ;  los dolores de cabeza que padece lo atribuyen al cigarrillo.
   Don César se encuentra temeroso y poco comunicativo. El profesional de enfermería recopila los primeros antecedentes:  

P/A        160/99
FC         94  x  min
T°           37°C
FR         32 x  min
Sat        92%
Diuresis (+)
Edema   (++) 
Dolor      5
Peso      72  Kg
Talla       1.62  


I. Con los antecedentes otorgados:
1.- Valore la situación de salud de Don César
2.- Plantee dos diagnósticos de Enfermería más relevantes según la situación.
3.- Plantee los objetivos y actividades que debiera realizar  el profesional de Enfermería
     según  diagnósticos identificados.

II. Definición de los conceptos más relevantes y actuación de Enfermería



lunes, 4 de abril de 2011

Relación profesional de la salud-paciente. El lenguaje corporal

Introducción

Para entender la enfermedad es necesario interpretar nuestra corporeidad, nuestro cuerpo se expresa con sensaciones y las sensaciones con palabras. La palabra es un medio portentoso, pero resbaladizo, que nos ayuda a descubrir las sensaciones profundas e intangibles de nuestro cuerpo. Corporeidad va más allá de la idea “soy cuerpo”; Zubirí la plantea como el todo humano que explica la complejidad humana.1 En su complejidad el cuerpo existe en siete dimensiones: física, emocional, mental, trascendente, cultural, mágica e inconsciente; integrados en estas dimensiones nos hacemos humanos y nos diferenciamos de las otras criaturas vivientes.2 Inherente a la palabra está el escuchar, como sucede al músico, interpretar nos exige antes escuchar. Para cuidar la salud se requiere “escuchar” la corporeidad. El lenguaje del cuerpo es psicosomático, las palabras con las que expresamos nuestras sensaciones surgen de experiencias corpóreas y es imposible expresar sensaciones que no hayan sido hechas conscientes por el cuerpo.3

El lenguaje, así como el cuerpo, es ambivalente, la palabra se inscribe en la polaridad de dos o más planos de significado: “la infinitud de aquello que comprendemos, y la finitud de lo que realmente queremos decir“.4 

La enfermedad habla por el enfermo; por ejemplo, el enfermo de los ojos no puede “ver” las cosas claras, la enfermedad coronaria es además de estrechez arterial, frecuentemente “escasez” afectiva; en fin, la enfermedad nos desnuda, nos hace ser sinceros de otra forma. El cuerpo experimenta lo que la persona no ha asumido conscientemente; los contenidos de la mente generan su contrapartida en un cuerpo que enferma. La enfermedad es una búsqueda interna de equilibrio y otra forma de salud.

El enfermo es verdugo y víctima a la vez. No basta entender las relaciones funcionales de las enfermedades, éstas de por sí no dicen nada del enfermo. Puede ser más importante analizar las circunstancias en las que surge la enfermedad, las ventajas que ella permite, los esfuerzos que se evitan con ella. Identificadas las falencias que la enfermedad nos revela, es posible asumir lo que nos falta para reconocer lo que todavía no somos y necesitamos aprender. La curación es la consecución de la plenitud y la unidad, el hombre sana cuando encuentra su verdadero ser y se unifica con él; la enfermedad obliga al ser humano a no abandonar el camino de la unidad. Por ello, “la enfermedad es un camino de perfección”.5

El lenguaje del cuerpo

A partir del momento en que tomamos conciencia de nuestra corporeidad, empezamos a ser conscientes de su lenguaje. Las caricias, los mimos, la lactancia, el aseo; el calor que la madre prodiga al hijo, son las primeras señales corpóreas que despiertan sensaciones en la nueva vida. Empieza a constituirse una sensación de bienestar que nos configura y nos da una idea de lo normal. De esta forma, cuando nos llega la enfermedad, los cambios que se presentan en el cuerpo, las incomodidades y dolencias que surgen, nos sirven para reconocer nuestra limitación y finitud: poco a poco aprendemos que podemos padecer el dolor y que moriremos algún día. Aunque sepamos que el mundo seguirá existiendo, a pesar de que nuestro cuerpo deje de hacerlo, éste es nuestro primer mundo, y pareciera que sin él, no podemos concebir la existencia. La vida es la vida de nuestro cuerpo físico y nuestra desaparición significaría la desaparición del mundo. La disolución del mundo es nuestra disolución corpórea; éste es un problema ontológico: la vida es la vida porque nuestra propia vida la percibe. Nuestro cuerpo nos comunica con el mundo de la vida, ese “mundo en el que nos introducimos por el mero vivir nuestra actitud natural, que no nos es objetivo como tal, sino que representa en cada caso el suelo previo de toda experiencia”.4 Su existencia depende de la conciencia que tenemos de él: aquí estoy, yo soy, existo, el mundo es lo que percibo con mi ser. Para Gadamer “el hombre está capacitado para elevarse siempre por encima de su entorno casual, porque su hablar hace hablar al mundo”.4

Pero aunque la vida tome consciencia de sí gracias a los sentidos de nuestro cuerpo, de poco serviría sin la consciencia del entorno. Después de superar la fase egóica, el ser humano se socializa. El mundo ya no es sólo mi cuerpo tangible, va más allá; el mundo es el mundo que comparto con otros y toma sentido porque hay otros seres, especialmente, por lo que siento por ellos. De nuevo es un sentimiento el que da sentido de vida, esta vez, dirigido hacia un cuerpo que siente y aquello que le rodea. Esta es una sensación que nos pone en contacto con nuestro cuerpo y nos da sentido vital. El sentido de vida y de muerte cambia; yo existo siempre y cuando existan otros que piensan en mi, puedo morir físicamente pero vivir para otros que aún me recuerdan; entonces: ¿cuándo se muere? ¿dónde empieza la muerte?; podemos estar muertos en vida cuando no vivimos para nadie, o podemos vivir aún en la muerte por nuestras acciones realizadas en vida.6

La enfermedad juega un papel importante en esta segunda relación. La enfermedad y la muerte de nuestros seres queridos nos causan hondos impactos y nos hacen conscientes de nuestra finitud, pero además, nos hacen conscientes de la necesidad que tenemos de esos otros. En el lenguaje de la vida se alberga el lenguaje de los sentimientos, pero la construcción de esos sentimientos requiere de comunicación y diálogo consigo mismo, con los otros y con lo otro. El ser humano es un ser comunicativo que entra en vivencias y experiencias significadas con otros; lenguaje vivo que implica que el otro esté presente, en el que se presupone un entendimiento mutuo. “En una comunidad lingüística real no nos ponemos primero de acuerdo; al estar en diálogo, estamos ya de acuerdo.”4

Cuando enfermamos surge la necesidad de comunicarnos. 

Comunicar lo que se siente es fundamental para la vida. La enfermedad nos hace conscientes de la necesidad del otro. Aquel niño que llora intensa y desesperadamente, pero no lo consuelan fácilmente el calor y los mimos de la madre, tiene un mensaje: la madre sabe que algo anda mal. Cuando adquirimos la palabra, surge el léxico que expresa nuestras percepciones: cansancio, malestar, ardor o dolor; comunican síntomas físicos junto a las expresiones gestuales y los cambios de conducta. Nos volvemos intérpretes y traductores de nuestro cuerpo con un fin concreto: buscar alivio. Quien enferma está en situación de necesidad y dependencia de otros y para lograr ayuda, la comunicación es fundamental.7

Ante la anormalidad hay primero una comunicación interior. Las señales de desagradado que nos alteran e impiden atender nuestra vida cotidiana, dan inicio a un primer diálogo terapéutico: hablamos con nosotros mismos, ¿qué me pasa?, ¿es esto normal?, ¿por qué me siento mal?, ¿será lo que comí?, ¿tendré un resfriado? Surge la necesidad de saber y entender lo que ha cambiado en nuestro cuerpo; recurrimos a nuestras experiencias y conocimientos, analizamos el comportamiento de los síntomas, evaluamos los cambios que se tienen con el curso del día y con nuestras actividades. Pero además, valoramos las posibles repercusiones: el tiempo que podrá durar el problema, las dificultades que genera para nuestro trabajo, los costos que podrá tener el atenderlo, las actividades que tendré que posponer. La enfermedad nos hace comunicar, pero no de cualquier manera; la enfermedad nos conmina a dialogar. Dialogamos con el pasado para comprender lo que pueda significar el presente y ello nos lleva a dialogar con el futuro para visualizar lo que podría significar su progreso. Enfermar nos expone ante una situación extrema, enfermar nos coloca es crisis, nos pone en situación.8

La enfermedad nos hace impotentes y huérfanos; al estar enfermos buscamos compañía, consuelo, cuidados y alivio. Inicialmente, buscamos ayuda con nuestros más próximos, caso de la madre con su hijo enfermo, quien se torna solícita y orienta sus cuidados; pero el papel del otro próximo lo representa además de la madre, otros familiares y amigos que pueden entender nuestro sufrir. Cuando esto no basta, por fin recurro al médico, con la convicción de entender desde el otro mi existencia y no sólo mis dolencias. El encuentro con el médico tiene como meta comprender y superar el síntoma; para ello, se requiere del diálogo.9

Este debe ser el papel del profesional de la salud. Por ejemplo, en la enfermería se asume como rol fundamental el cuidado. La enfermera asume el cuidado del paciente desde muchas dimensiones, en su confort, con los medicamentos, en la toma de muestras para el laboratorio, está atenta de las necesidades fisiológicas del paciente, todo esto, en el ámbito físico-biológico.10 

Sin embargo, el cuidado emocional, no hace parte de los discursos formales de la salud en cuanto a funciones instrumentales, sino que es una función silenciosa; inclusive, de relación afectiva en el reconocimiento del otro que, en términos de Levinas “se trata de considerar a ese otro como alguien distinto a mí pero que a su vez, se parece a mí”;11 permitiendo entonces, desde el cuidado que se ejerce al paciente, sentimientos que tocan con su intimidad.

Desde el diálogo, se cruzan afinidades y diferencias, pues ese otro (el paciente) "también es poseedor de una razón". Aquí el diálogo y la palabra no son meramente accesorios de comunicación y entendimiento, sino que son esenciales al encontrarse y ser en la palabra algo en común, pues en medio del habla, el otro me aprehende y a la vez, yo lo aprehendo a él. En los cuidados que brinda la enfermera al paciente, emerge un diálogo terapéutico relacionado con su estancia en el hospital, con sus deseos de ser visitado, su percepción frente al dolor, la intimidad de mostrar su desnudez y otras serie de percepciones relacionadas con su enfermedad. Allí se dan relaciones de afecto y alianza que suelen ser espontáneas y naturales con la enfermería, aunque ocasionales y lejanas con el médico.12

Obviamente, la enfermedad no sólo necesita afecto, ella debe ser entendida y atendida y por tanto necesita ser comunicada y analizada. La mejor atención de la enfermedad se da cuando se logra su comprensión y para que esto sea posible se requiere comprender otro lenguaje; el lenguaje corpóreo, que es la expresión de lo que sentimos desde nuestro ser total (cuerpo, pensamiento y emoción). En tal sentido, quien aspire a comprender el lenguaje del cuerpo, debe aprender dos idiomas: por un lado las palabras que nacen de las sensaciones y por el otro las expresiones corpóreas; el conjunto de estas nos habla de la persona y sus problemas.13

Bibliografía
1. Zubiri X. Sobre el hombre. Madrid: Alianza editorial/Sociedad de Estudios y Publicaciones, 1986. Pp. 36.
2. Sergio M, Coego J, Trigo E, Toro S y Fernández M. Aproximaciones al concepto de Motricidad Humana. Revista Kinesis, Armenia, Colombia. 2002; 3(35): 22-27.
3. Merleau-Ponty M. Fenomenología de la percepción. Barcelona. Traducción de Jem Cabanes (Edición en Francés: Êditions Gallimard, París, 1945) Ed. Península. 2000, V edición. p. 9.
4. Gadamer HG El lenguaje como medio de la experiencia hermenéutica. En: Verdad y Método. Salamanca. Sígueme. 1984; 461 y 532.
5. Dethelfsen T y Dahlke R. La enfermedad como camino, una interpretación distinta de la medicina. (Título original Krankheit als weg, Sertsismann Verlag GMBH, München, 1983). Traducción de Ana Ma de la Fuente, Bogotá. Plaza y Janes, 1993; p. 11-91
6. Max Neef M. Saber y Comprender. En: Memorias del I Congreso Internacional en Docencia Universitaria. Universidad de Nariño. Pasto. Colombia. 2004; Pp. 2.
7. Chiozza L, Barbero L, Casali L, Salzman R. Una introducción al estudio de las claves de inervación de los afectos. En: Chiozza L, Cuerpo, afecto y lenguaje, CAP. XIX. 1993; Documento electrónico, disponible en http://www.funchiozza.com/ libros/cuerpo/capitulo19.htm/, [Consultado el 26-06-04].
8. Jaspers K. Filosofía. Madrid, Ed. Revista de Occidente, vol. I, 1958; p. XXXI.
9. Bohórquez F. Formación del médico y comunicación médico-paciente. Análisis crítico y aportes pedagógicos desde el diálogo médico-paciente. Popayán. Anteproyecto de tesis. Doctorado en Ciencias de la Educación. Rudecolombia, 2004.
10. Giraldo CI. Las necesidades del cuidado de enfermería, criterios para definir requerimientos de personal de Enfermería. Investigación y Educación en Enfermería. 2000; Universidad de Antioquia, Medellín, Colombia. XXIII (1). Versión electrónica: http://tone.udea.edu.co/revista/mar2000/ Necesidades.html [Consultado el 20-01-2004].
11. Levinas E. De otro modo de ser, o más allá de la esencia. Salamanca. Ediciones Sígueme. 1987; P. 11
12. Jaramillo LG, Pinilla CA, Duque MI. Percepción del paciente y su relación comunicativa con el personal de la salud. Trabajo de Grado. Programa de Enfermería. Facultad de Ciencias para la Salud. Universidad de Caldas. 2002.
13. Fast J. El lenguaje del Cuerpo. Barcelona. Kairos. 1997; P. 9.
14. Krinsnamurti J. Temor, placer y dolor. Pláticas en Saanen. México. Orión sexta edición. 1992; P. 65-66.
15. Unamuno M. El sentimiento trágico de la vida. Barcelona, Bruguera libro blanco. 1983; P. 136-138.
16. Savater F. Las preguntas de la vida. Ariel, primera edición, Bogotá, 1999; p. 261.
17. IASP (International association for the study of pain). Pain terms. Pain. 6: 249; 1979. 14: 205; 1982.
18. Power C, Frank J, Hertzman C, Shierhout G, y Li L. Predictors of low back pain onset in a prospective British study. American Journal of Public Health; Washington; 2001; 91(10):1671-8.
19. Nelly WN. Tratado de Medicina Interna. México. Editorial Médica Panamericana. 1997. P. 1107- 1108.
20. Sontag S. La enfermedad y sus metáforas. El sida y sus metáforas (títulos originales: Illness as metaphor –1977- y Aids and its metaphor –1988-; traducción Mario Muchnik). Madrid, Punto de Lectura, 2003; P. 90-91.
21. Cárdenas M, Fallas L. En diálogo con los griegos. Bogotá. Ed. Sociedad de San Pablo. 2003; P. 363.
22. Lao-Tsé. Tao Te King. Barceloa. Ediciones Orbis S.A. 1983; p. 97.
23. Frankl V. El Hombre en busca de sentido. Barcelona. 17ª ed, Herder. 1995; P. 110.
24. Ritzer G. Teoría Sociológica Contemporánea. Universidad de Mariland. México. Mc-Craw- Hill. 1996; P. 435.
25. Storino R. ¿Técnicos del cuerpo o médicos de personas? Sociedad Argentina de Medicina Antropológica. Publicado el 1/6/2002. Documento electrónico, disponible en http://www.buenafuente.com/ salud/lenota.asp?idNota=4991 [consultado el 12/04/04].

AUTORES:

1. BOHORQUEZ G., Francisco y JARAMILLO E., 
2. Luis Guillermo. El diálogo como encuentro: Aproximaciones a la relación profesional de la salud-paciente. Index Enferm. [online]. nov. 2005, vol.14, no.50 [citado 31 Agosto 2006], p.38-42. Disponible en la World Wide Web: . ISSN 1132-1296.

1Médico especialista en Medicina Física y Rehabilitación, estudiante del doctorado en Ciencias de la Educación de la Universidad del Cauca(Colombia)
2Licenciado en Educación Física, Magíster en Educación y Desarrollo Humano, profesor del Departamento de Educación Física de la Facultad de Ciencias Naturales, Exactas y de la Educación de la Universidad del Cauca, Popayán, Colombia

Enfermería y cultura local

Cultura, no es lo que algunos creen (conocimientos, ser una biblioteca con dos pies),
es la forma de vida de los pueblos, sus valores, su mirada de futuro, sus concepciones de vida.
La enfermería se relaciona fuertemente con la cultura de cada país, de ca pueblo, de cada comunidad.
En este artículo te presento un caso concreto de este vínculo entre cultura y enfermería,
gracias a Carmen, amiga y Enfermera Mexicana que me lo comentó y ahora te lo presento.


¡ojalá te guste y te sirva!

Verónica Quiñones C.


Universidad Autónoma de Nayarit Ciudad de la Cultura "Amado Nervo".
Tepic, Nayarit. México
     Escudo creado entre alumnos y docentes de la 
Unidad de Enfermería de la universidad de Nayarit 

"Por lo nuestro a lo universal"
Area de Ciencias de la Salud.
Unidad Académica de Enfermeria.

IDENTIDAD

El escudo de la Unidad Académica de Enfermería esta compuesto por un rombo que simboliza el ojo de dios (tsikuri) de la cultura huichol, que es el símbolo de la protección, los cuidados y el mantenimiento de la salud, sobretodo de los mas desprotegidos: los niños desde su nacimiento hasta los cinco años de edad.

En la parte superior del escudo por dentro del rombo se encuentra la siguiente leyenda: Excelencia Profesional a la Luz de la Ética.

En la parte central se encuentra una lámpara de aceite la cual es el símbolo universal de la enfermería y especialmente de la madre de esta disciplina Florence Nightingale.

Asimismo el mapa del estado de Nayarit se encuentra unido a la lámpara y su significado estriba en que el estado tiene en uno de sus pilares la enfermería.

En la parte inferior del escudo consta de una banda donde aparece el nombre de unidad académica de enfermería.

Misión de la Unidad de Enfermería de la universidad de Nayarit
Formar licenciados en enfermería con competencias profesionales integradas en el cuidado, la educación, la investigación y la administración de los servicios de enfermería, fundamentadas en principios científicos, psicopedagógicos, humanísticos, sociales y bioéticos, para la conservación de la salud de los individuos, familias y comunidad, así como la preservación del medio ambiente.
Visión de la Unidad de Enfermería de la universidad de Nayarit
El egresado del programa educativo de licenciatura en enfermería es un profesional con un alto nivel de conocimientos, actitudes y habilidades para el cuidado, la educación, la administración y la investigación, es creativo, innovador, responsable, honesto, resolutivo, competitivo en el ambito estatal, nacional e internacional, con capacidad para la toma de decisiones y el trabajo independiente e interdependiente. contribuye al desarrollo y transformación del entorno social, preserva y desarrolla los valores sociales y humanisticos universales de libertad, justicia, democracia, tolerancia, respeto, solidaridad, pluralidad, y conservación del medio ambiente.

sábado, 26 de marzo de 2011

Un código que humaniza la enfermería



Nos parece importante refrescar el texto del Código Deontológico, que se constituye en orientación fundamental para la profesión de la enfermería.

El Consejo Internacional de Enfermeras (CIE) adoptó por primera vez un Código internacional de ética para la enfermería en 1953. Después se ha revisado y reafirmado en diversas ocasiones, la más reciente es este examen y revisión completados en 2000.

Este documento no obliga a los países y a sus profesionales de la salud a cumplirlo, pero nos parece fundamental como instrumento de reflexión sobre el enorme rol de la enfermería en un país.


Verónica Quiñones C.




Preámbulo Código Deontológico


Las enfermeras tienen cuatro deberes fundamentales: promover la salud, prevenir la enfermedad, restaurar la salud y aliviar el sufrimiento. La necesidad de la enfermería es universal.


Son inherentes a la enfermería el respeto de los derechos humanos, incluido el derecho a la vida, a la dignidad y a ser tratado con respeto.


En los cuidados de enfermería no se hará distinción alguna fundada en consideraciones de edad, color, credo, cultura, discapacidad o enfermedad, género, nacionalidad, opiniones políticas, raza o condición social.


Las enfermeras prestan servicios de salud a la persona, la familia y la comunidad y coordinan sus servicios con los de otros grupos relacionados.


Elementos del Código


1. La enfermera y las personas

La responsabilidad profesional primordial de la enfermera será para con las personas que necesiten cuidados de enfermería.

Al dispensar los cuidados, la enfermera promoverá un entorno en el que se respeten los derechos humanos, valores, costumbres y creencias espirituales de la persona, la familia y la comunidad.

La enfermera se cerciorará de que la persona, la familia o la comunidad reciben información suficiente para fundamentar el consentimiento que den a los cuidados y a los tratamientos relacionados.

La enfermera mantendrá confidencial toda información personal y utilizará la discreción al compartirla.

La enfermera compartirá con la sociedad la responsabilidad de iniciar y mantener toda acción encaminada a satisfacer las necesidades de salud y sociales del público, en particular las de las poblaciones vulnerables.

La enfermera compartirá también la responsabilidad de mantener el medioambiente natural y protegerlo contra el empobrecimiento, la contaminación, la degradación y la destrucción.


2. La enfermera y la práctica

La enfermera será personalmente responsable y deberá rendir cuentas de la práctica de enfermería y del mantenimiento de su competencia mediante la formación continua.

La enfermera mantendrá un nivel de salud personal que no comprometa su capacidad para dispensar cuidados.

La enfermera juzgará la competencia de las personas al aceptar y delegar responsabilidad.

La enfermera observará en todo momento normas de conducta personal que acrediten a la profesión y fomenten la confianza del público.

Al dispensar los cuidados, la enfermera se cerciorará de que el empleo de la tecnología y los avances científicos son compatibles con la seguridad, la dignidad y los derechos de las personas.


3. La enfermera y la profesión

A la enfermera incumbirá la función principal al establecer y aplicar normas aceptables de práctica clínica, gestión, investigación y formación de enfermería.

La enfermera contribuirá activamente al desarrollo de un núcleo de conocimientos profesionales basados en la investigación.

La enfermera, a través de la organización profesional, participará en la creación y mantenimiento de condiciones de trabajo social y económicamente equitativas en la enfermería.


4. La enfermera y sus compañeros de trabajo

La enfermera mantendrá una relación de cooperación con las personas con las que trabaje en la enfermería y en otros sectores.

La enfermera adoptará las medidas adecuadas para preservar a las personas cuando un compañero u otra persona pongan en peligro los cuidados que ellas reciben.